Una representación cartográfica de alta resolución de las superficies menos conocidas de la Tierra

Es absurdo pensar que tenemos más información sobre las superficies de Marte y de la Luna que sobre nuestros océanos, pero así es. A día de hoy, los mapas de los océanos cubren solo el 19% de su superficie, a principios de 2017 el área cartografiada era aún del 6%. A partir de esta última figura, la Fundación Nippon y la Carta Batimétrica General de los Océanos (GEBCO) lanzaron un proyecto en 2017 destinado a recopilar y reunir todos los datos batimétricos disponibles para reconstruir un mapa completo del fondo oceánico para 2030.

Seabed 2030, así se llama el proyecto, promete una cartografía de alta resolución (estamos hablando de una resolución de al menos cien metros por cien metros), que explota las ecosondas, o sea instrumentos que utilizan ondas sonoras para medir la profundidad del mar. Estas se fijan en las quillas de las embarcaciones, desde donde difunden las ondas sonoras en varias direcciones. El intervalo de tiempo que pasa entre la emisión y el momento en que regresan es registrado y dividido por dos. De esta manera se adquiere la medida de la profundidad de los fondos. Gracias a la ayuda de los ordenadores, los levantamientos con ecosonda permiten una reproducción tridimensional del fondo marino y, a partir de los datos recogidos, también es posible conocer el tipo de rocas de las que está formado.

Evidentemente, para un proyecto de esta magnitud, se necesita mucho tiempo y muchos barcos. Por esta razón, los océanos se han dividido en cuatro partes, cada una de las cuales es luego mapeada por una o más instituciones participantes. Entre estas se encuentra Ocean Infinity, una empresa estadounidense de robótica marina. Su contribución será fundamental para lograr el objetivo. De hecho, Ocean está construyendo una flota de barcos robóticos, llamada Armada. Será gracias a estos barcos baratos y no tripulados que será posible mapear también las áreas más aisladas de los océanos y, por lo tanto, cubrir toda la superficie del océano para 2030.

¿Por qué tener una cartografía completa de los océanos puede ser un punto de inflexión para nuestro futuro?

En primer lugar, un mapa bien definido nos ayudaría a comprender mejor la dinámica de fenómenos como los tsunamis, las mareas y el aumento del nivel del mar, por lo tanto del cambio climático, permitiéndonos así hacer predicciones más precisas sobre la tendencia de los fenómenos en los años. Además, la presencia de un mapa completo también simplificará el control de las tuberías submarinas para la colocación de los cables de fibra y gas.

A pesar de los desafíos impuestos por el covid-19, el proyecto no se detuvo y continuó con el mapeo de los océanos. El 21 de junio de 2020, en el Día Mundial de la Hidrografía, Seabed 2030 anunció que el área cartografiada era un 13% mayor que al inicio de la iniciativa. El director del proyecto, Jamie McMichael-Phillips, dijo que “durante el próximo año, esperamos niveles similares de contribuciones de datos a través de donaciones de material de archivo y, a medida que disminuyen las restricciones de COVID, nuevos datos de: encuestas, tránsito de buques y crowdsourcing”.

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