Los cultivos espaciales: innovación y tecnología para la agricoltura en el espacio

Fue en 2014 que la NASA decidió oficialmente invertir en astrobotánica, o sea el estudio de las plantas en entornos espaciales, dando vida al proyecto Project Veggie, que se centra en la agricultura aeropónica espacial. Para los no iniciados, la aeroponía es una tecnología innovadora que permite cultivar en ambientes cerrados, sin utilizar suelo. Esto es posible gracias al uso de sistemas especiales, que consisten en una estructura portante, macetas de malla y bombas de aire que se utilizan para nebulizar una solución líquida, a base de agua y fertilizantes, sobre las plantas.

La perspectiva de una futura colonización de otros planetas, por muy lejana y de ciencia ficción que pueda parecer, ha llevado a varios países a centrarse en el cultivo en el espacio. Explorar mundos distantes requiere que los astronautas vivan en el espacio durante mucho tiempo. Para un viaje de ida a Marte, por ejemplo, se necesitan de 5 a 6 meses. Para que el hombre sobreviva todo el tiempo necesario para una colonización, deben estar presentes tres elementos esenciales: aire, agua y comida. Los primeros dos ya se producen dentro de las estaciones espaciales, mientras que el tercero todavía proviene de la Tierra. Sin embargo, algo está cambiando. Las continuas investigaciones e innovaciones en el campo comenienzan a dar sus “frutos”.

En 2015, los astronautas de la Estación Espacial Internacional comieron por primera vez verduras frescas cultivadas en órbita, gracias a un sistema desarrollado por la investigadora de la NASA, Gioia Massa, y la empresa ORBITEC. Lechuga romana fue colocada dentro de un invernadero especial de tan solo 30×36 centímetros y que estaba equipado con paredes plegables que aumentaban su volumen a medida que crecían las plantas. Esta cámara de crecimiento era iluminada por luces LED en los colores rojo, verde y azul, los considerados más efectivos para estimular el crecimiento de la lechuga.

En cambio, es bastante reciente la noticia según la cual se cultivaron y consumieron rábanos en el espacio. El sistema que lleva el nombre de Advanced Plant Habitat ha hecho posible que en el pequeño huerto de la Estación Espacial crecieran 19 exuberantes verduras. Toda su fase de crecimiento fue monitoreada por más de 180 sensores y cámaras presentes. La astronauta Kate Rubins comentó sobre el éxito del experimento diciendo que los rábanos eran “tan sabrosos como los que había cultivado en su jardín”. 

La última innovación en el ámbito de los cultivos espaciales proviene de Rusia, donde se pensó en un “invernadero espacial vitamínico”, en ruso Vitamìnnaja kosmìcheskaja oranzheréja. Sería una estructura formada por tubos de titanio con los que se podrían cultivar hortalizas en una especie de banda transportadora. Dentro del invernadero, el cultivo se realiza mediante un sistema cíclico de seis módulos. Primero se siembra el primer módulo, después de algunos días se siembra el segundo y se continúa así hasta el sexto módulo. Una vez que el cultivo del primero módulo madura, se corta y se plantan nuevas semillas. Actualmente, parece que este tipo de invernadero es aquello capaz de producir la mayor cantidad de verduras.

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