Curarse con las terapias digitales

Empecemos con decir que las terapias digitales no tienen nada que ver con el “Dr. Google” al que nos dirigimos cuando sentimos un dolor extraño (y eso para no llamar al médico de cabecera), acabando por imaginar quién estará presente en nuestro funeral dado su casi siempre nefasto diagnóstico. Ni siquiera se trata de aplicaciones de salud o métodos de seguimiento.

Son terapias reales que pertenecen al ámbito de la digital health, la salud digital o esa la serie de tecnologías digitales utilizadas en el ámbito de la salud. La Organización Mundial de la Salud utiliza el término digital health como sinónimo de ehealth y se refiere a él como “un término muy general que incluye la sanidad electrónica, así como áreas en desarrollo como el uso de informática avanzada (por ejempo en el campo de los “big data”, de la genómica y de la inteligencia artificial)”.

Las terapias digitales (a menudo abreviadas como DTx del inglés Digital Therapeutics) se basan en estudios clínicos controlados, están autorizadas por entes reguladores, son prescritas por el médico y pueden ser reembolsadas por los servicios de salud pública en los países donde está previsto, como en Inglaterra y, a partir de enero de 2020, también en Alemania.

La pregunta que surge es: ¿qué enfermedades se puede tratar con las terapias digitales? 

Se utilizan en diversas áreas médicas: desde enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión hasta enfermedades mentales como ansiedad y depresión. Además, también se utilizan en rehabilitación y para luchar contra algunas adicciones, como el tabaquismo. Estas terapias pueden ser en forma de una aplicación para usar en su teléfono inteligente, un videojuego para usar con una consola o un sensor conectado, por ejemplo, a un inhalador para medicamentos respiratorios.

El “principio activo” de las terapias digitales es el algoritmo que las regula, y eso es lo que en última instancia cambia el comportamiento de los pacientes. Su principal característica es la de interactuar con el paciente, aspecto nada despreciable dado que varios estudios clínicos han confirmado su eficacia. 

Una de las primeras terapias digitales se realizó en 2009. Se llama Deprexis y se usa para tratar la depresión. Se trata de una plataforma online creada por la empresa alemana Gaia Group AG que, mediante técnicas cognitivo-conductuales, ayuda a los pacientes a afrontar las crisis. Está disponible en nueve idiomas y ha tenido tanto éxito que ahora se utiliza también en algunos hospitales de Alemania y Suiza.

En cambio, Blue Star Diabetes es una aplicación útil para los pacientes diabéticos. Es un asistente digital que brinda orientación personalizada. Además de llevar un registro de tus hábitos alimenticios y estilo de vida, ofrece una serie de sugerencias con recetas, planes de alimentación, consejos sobre el ejercicio físico y mucho más. También se conecta con otros dispositivos y plataformas médicas. Gracias a esta aplicación es posible reducir significativamente los niveles de glucosa en la sangre.

Recientemente, ha sido aprobada otra terapia. Es un videojuego que puede ser prescrito por el médico, y viene con un prospecto. Su nombre es Endeavour y se utiliza para el tratamiento de los trastornos del TDAH, es decir, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. La dosis recomendada es de 25 minutos al día durante 5 días a la semana. El tratamiento dura 4 semanas.

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